viernes, 22 de abril de 2016

educación lingüística

1.      Origen

La Educación Lingüística encuentra sus raíces en la Italia de la postguerra. En la época anterior a la Segunda Guerra mundial, en Italia se hablaban varias lenguas regionales. Una de las formas de acercar y reconstruir al país era unificando lingüísticamente al pueblo Italiano.  Es por esto que en las escuelas elementales se empezó a enseñar el Italiano como lengua de formación académica. Los alumnos debían aprender sus materias escolares en Italiano y no en su lengua regional. La propuesta metodológica en ese entonces, llamada Educación Lingüística consistía en activar, en cada asignatura, las cuatro habilidades lingüístico comunicativas de los estudiantes: comprensión auditiva y de lectura, y producción oral y escrita. Como resultado, al finalizar la formación académica, los estudiantes habían aprendido por ejemplo a  escuchar Química, hablar Física, leer Matemáticas y escribir Historia en Italiano.

Aunque los antecedentes de la Educación Lingüística los encontramos en la Italia de la postguerra, sus principios y técnicas han venido evolucionando hasta el punto de que se pueden encontrar aportaciones recientes de disciplinas como la Psicología, Psicolingüística, Pedagogía, Administración Educativa, etc.

 2.      Concepto


Como se dijo,  y parafraseando a Magos (2001), la Educación Lingüística consiste en activar conscientemente las dos habilidades de recepción de datos (escuchar y leer) y las dos habilidades de producción de información (hablar y escribir). Otros principios fundamentales, además, son accionar estas cuatro habilidades, no sólo con el fin de desarrollarlas plenamente, sino que a través de ellas y gracias a su perfeccionamiento, el individuo adquiera la autonomía intelectual y moral para que pueda acceder con éxito al mundo laboral y académico.

Si se parte de que el lenguaje es el reflejo del pensamiento, se puede asumir que a medida que el individuo desarrolle sus habilidades lingüístico comunicativas, contará con esquemas mentales que le permitan ordenar y expresar sus ideas. La Educación lingüística también intenta que cada individuo logre funcionalidad comunicativa en diferentes registros (formal, informal, académico, técnico, etc.) y en diferentes ámbitos (familiar, académico, laboral, social, etc.)

3.      Fases

Cualquier maestro que desee aplicar los principios y técnicas de la Educación Lingüística debe estar consciente y aprender a recorrer el proceso que engloba esta disciplina. El docente deberá organizar  sus actividades académicas en cuatro fases:
A)  Analizar los materiales y las técnicas que puede utilizar.
B)    Preparar a sus alumnos para recibir datos.
C)    Propiciar en los alumnos la reflexión de la información obtenida.
  D)  Para verificar la reconstrucción de lo visto, los alumnos re-elaborarán la información que habían recibido y manejado, a través de diferentes actividades de producción oral y escrita. El maestro, por su parte, evaluará y comentará los trabajos de los alumnos.

 4.      Principios

Se citan los siguientes Principios de Educación Lingüística, los primeros diez fueron formulados en 1975 por especialistas del Grupo di intervento e di studio nel campo delleducazione lingüistica (GISCEL), el Principio No. 11, es una aportación de Jaime Magos Guerrero basada en su experiencia sobre la aplicación de éstos en los diferentes niveles educativos.

1. El primer principio plantea que el desarrollo del alumno deberá promoverse tanto los aspectos intelectuales, a través de las capacidades lingüístico comunicativas, en  donde la base para exteriorizar el pensamiento es el lenguaje, así como los aspectos personales que puedan influir de alguna manera en la actitud del aprendizaje.

2. Se dice que las capacidades comunicativas son sólo un instrumento para mediar el pensamiento y la realidad, pero sobre todo pretende ayudar a la reconstrucción del conocimiento de manera que se pueda elegir la técnica más conveniente de acuerdo a las necesidades del individuo.

3. Para poder aplicar las técnicas de la Educación Lingüística se debe partir de la realidad lingüístico cultural para procurar un desarrollo integral que permita al alumno emplear el léxico adecuado a la situación y objetivo de la comunicación.

4. Cuando existe la diversidad en grupos heterogéneos se debe aprovechar la experiencia de enriquecimiento que pueda aportar en conjunto al desarrollo lingüístico de cada individuo.

5. Todas las capacidades (escuchar, hablar, leer y escribir) merecen una atención importante, ya que es necesario que el individuo construya y ordene sus pensamientos para poder externar sus reflexiones. 

6. Se debe tener cuidado cuando se pase de un discurso oral a uno escrito, ya que cada uno tiene sus propias características, por ejemplo, en el oral se cultivan más los elementos para lingüísticos y los extralingüísticos, debido a la comunicación directa.  Y en el escrito se puede precisar mucho más el discurso.

7. Se debe estimular el cambio de registro lingüístico para que sea aplicado en diferentes tipos de texto, y que se adecue a la situación de comunicación que se requiera.

8. Se debe promover el conocimiento y la activación de un léxico más rico a través de la producción lingüística en diversos códigos de diferentes materias, de manera que pueda argumentar el discurso y adecuar el mismo léxico a otros contextos.

9. Las técnicas se tendrán que manejar de manera consciente para que el individuo  pueda activar la codificación   o decodificación de un texto. Además pueda hacer las correcciones pertinentes y que forme nuevos esquemas para activarlos cuando se crea más conveniente.

10. El sentido de funcionalidad en la comprensión y en la producción dependerá de la intención del hablante.  Lo importante es que se pueda dar el circuito de la comunicación.

11. Por último la formación de los docentes debe ser promovida para que la aplicación de técnicas pueda ser eficiente cuando éstas sean conocidas a detalle. Ya que el maestro deberá promover estas técnicas con sus alumnos, éste debe estar lo mejor preparado y actualizado. De manera, también, que no se limite a sólo revisar la ortografía de un texto,  sino que se refleje un mayor conocimiento teórico y práctico.

 

II.                El maestro del nuevo siglo

El ser humano se educa desde la familia y la sociedad. Sin embargo ante la realidad en que vivimos los medios de comunicación masiva juegan un papal trascendental en la educación formal e informal del individuo. Ya sea para bien o para mal, siempre es también en el maestro en quien recae el mayor peso social de la educación. Para la sociedad, la escuela debe desempeñar el rol de formar individuos autónomos, creativos, críticos, emprendedores y competitivos. Contrario a lo que pretende la escuela, los medios masivos de comunicación  pretenden controlar a los individuos, y lo peor es que consiguen con éxito formar individuos dependientes,  alineados, sumisos, apáticos y con deficiente calidad. 

Es el maestro en cada aula, en cada clase quien debe luchar en contra no  sólo de los medios de comunicación, sino además, debe luchar en un entorno de pobreza moral de las familias contemporáneas, cada vez más desintegradas. Hay maestros quienes además de la carga de trabajo se dan a la tarea de intentar romper esos esquemas impuestos.

Es evidente que el ser docente en la actualidad  ya no es tan fácil como en aquellos tiempos en donde se veía al maestro como poseedor absoluto de la verdad, se le centraba en el contexto educativo y además se la daba un peso moral irrefutable.

Son cuatro los pilares que apoyan la docencia (en el pleno sentido de la palabra), el maestro y su imagen se vienen abajo cuando falta uno de ellos.
El primero es el dominio de la asignatura, no en cuanto a conocer absolutamente todo sobre ella, sino  entender su naturaleza y saber cómo desenvolverse dentro de ella.

El segundo es el dominio psicopedagógico que el maestro tenga para enseñar su asignatura. Este dominio psicopedagógico implica tener conocimiento sobre la Filosofía de la Educación, en especial de la escuela donde labora. También implica conocer y saber manejar el material didáctico y las actividades que conduzcan a sus alumnos hacia el conocimiento de esa materia. Asimismo, para organizar las actividades mencionadas es necesario comprender la psicología individual y grupal y de esta manera sacar mejor provecho de cada clase.

Otro de estos pilares es la vocación. El tener vocación hace al maestro tener una Misión y Visión individual y trascendente, además de facilitar el transcurso por esta profesión. De alguna manera el maestro con vocación sabe que esta realizando una función social importante sintiéndose satisfecho con ello y que lo lleva a la convicción de la enseñanza (Magos 2001).

Si se carece de alguno de los elementos mencionados, entonces quiere decir que la labor es incompleta,  además el trabajo que se realiza será más pesado y difícil.

Lo anterior lleva  a reflexionar sobre el cuarto pilar, que es el compromiso social que conlleva el ser maestro o maestra en esta época. El tener un claro compromiso social implica que a pesar de todos los aspectos con los que se tiene que luchar, subsiste la responsabilidad de lograr que los alumnos asuman su propio compromiso ante la sociedad. Sólo la preparación y la actitud de búsqueda, de investigación, de preparación pueden sustentar al maestro en este gran quehacer.

 

III.             Bases teóricas de la Educación Lingüística

1.      Déficit acumulativo y Efecto Pigmalión
En el contexto educativo en el que nos desenvolvemos existen dos razones de peso para pensar seriamente en utilizar las técnicas de la Educación Lingüística. Una es el efecto Pigmalión que consiste en creer que por ser hablantes de una lengua (el español) se domina. En otras palabras se da por hecho que una persona es hábil en sus destrezas lingüísticas porque habla su lengua.

Otra de las razones es el déficit acumulativo que consiste en pasar deficiencias de una etapa a otra. Los docentes, con su actitud, van pasando las deficiencias lingüísticas de sus alumnos de un grado escolar a otro y de una etapa escolar a otra.

Se puede ver por ejemplo, retomando lo que decíamos al principio, que los alumnos llegan a niveles educativos superiores con graves carencias en la lecto-escritura. Los maestros universitarios culpan a los maestros de Bachillerato por no haber enseñado a sus alumnos a leer, por ejemplo; los de Bachillerato dicen que ese no es su trabajo, que es de los maestros de Secundaria, a su vez ellos pasan la culpa a los de Primaria.

Si no se desarrollan las habilidades comunicativas y se van pasando las deficiencias es como una bola de nieve cuesta abajo que crece y crece a medida que pasa el tiempo hasta que cae. Al llegar a niveles superiores de educación, los alumnos, quienes creen que con el hecho de contar con un certificado de Educación Media están preparados, enfrentan una realidad difícil de superar que los hace perder valiosas oportunidades de trabajo y de una mejor vida.

Las personas que son incapaces de ordenar sus ideas, que tienen severas deficiencias ( no porque estén sordos o mudos) en las habilidades comunicativas: escuchar, hablar, leer y escribir, que no saben expresar su sentir, y que tampoco saben entender a los demás se van aislando del mundo social  teniéndose que conformar con trabajos poco remunerados, marginados, con sueños que se vuelven efímeros.

2.      Fases por las que atraviesa una clase en donde se aplican técnicas de Educación Lingüística

Estas fases que el docente debe aplicar en la Educación Lingüística, ya se habían mencionado con anterioridad, se dividen en cuatro y ahora se detallarán un poco más.

Considerando a Magos (2002), la primer fase es analizar los materiales y las técnicas que puede utilizar el maestro, en donde hay que seleccionar los materiales que se adecuen al grupo y sus características, además del objetivo temático que se persigue.  Para esto es necesario que se analicen los materiales que se utilizan de manera que realmente el maestro esté al tanto de la información o contenido que les está brindando a sus alumnos para lograr sus objetivos, puesto que puede prevenir alguna dificultad que pudieran tener los estudiantes.  También el análisis de texto (caba aclarar que cuando hablamos de texto nos referimos a la información, ya sea auditiva (video, casete, conferencia, etc.) o escrita (texto escrito, artículo, etc.) sirve conjuntamente para decidir que técnica se va a emplear en la introducción del tema como la comprensión de lectura (leer) o la auditiva (escuchar), es decir, que técnica va a manejar de acuerdo con el texto seleccionado.

En la segunda fase se trata de preparar a los alumnos para recibir datos, en donde el maestro presenta a los estudiantes el material con el que van a trabajar y de donde parten los datos que reciben para la reconstrucción del conocimiento.  Sin importar el nivel escolar, es necesario que el maestro prepare a los alumnos, ya sea a través de alguna lectura guíada o un video acompañado de un esquema para su mayor comprensión (evitando así el efecto Pigmalión).
La tercer fase es propiciar en los alumnos la reflexión de la información obtenida.  En este momento el maestro debe propiciar una reflexión para que los alumnos manipulen la información que reciban y entonces poder reconstruir el conocimiento.

El maestro pide a los alumnos que presenten de manera oral o escrita el producto del aprendizaje que se hizo a través de la reconstrucción del conocimiento, donde por su puesto que el maestro también deberá de explicar en que consiste la técnica de la producción oral o escrita que les solicite.  Hay que tomar en cuenta que existen diversas formas de presentar una producción tanto oral (diálogo, monólogo) como escrita (informe, resumen, ensayos, entre otros), y hay que especificar en cada una el registro lingüístico y el objetivo par el que se requieren, en general, se tienen que acordar los puntos para la producción de un texto.  Es conveniente que se señale que cualquier tipo de texto debe cumplir con ciertas características como la unidad, completud, cohesión y coherencia (más adelante se mencionan a detalle), además de que también tienen sus propias fases.

La cuarta y última fase es para verificar la reconstrucción de lo visto, donde los alumnos re-elaboran la información que habían recibido y manejado, a través de diferentes actividades de producción oral y escrita.  El maestro, por su parte, evaluará y comentará los trabajos de los alumnos.   A partir de esto el maestro podrá valorar si las técnicas empleadas han sido provechosas o podrían mejorarse.

Bertocchi propone una forma de evaluación segmentando cada habilidad lingüística en subcompetencias, que para un mayor efecto y objetividad se escogen las adecuadas a la actividad realizada y el grado de estudio. (Ver anexo 1)

Lo más importante de esta fase es la retroalimentación que pueda haber de manera que los alumnos tengan una reflexión metalingüística y por tanto metacognitiva. (Magos, 2002)